Estabas con el cuerpo postrado en un lugar al estilo “Very Important People” me di cuenta que ya no respirabas, en esa escena tenias una sonrisa borrosa, porque, pese a todo quizás habías sido feliz cuando te situaste en esa postura.
Me entere por pájaros negros, bueno, pajarracos negros, que no escuchabas, por supuesto, no se trataba de sordera. Tarea de gritones, alardear ante sordos.
Entonces, te ví, con un color negro alrededor, y que demonios voy a saber yo, se si se trataba de una emotiva bruma que cuidaba el espacio, o de una túnica triste.
La posición privilegiada, no era otra, que estar acostado sobre un féretro, la sonrisa, porque siempre te imagine feliz, y por la bruma del ambiente, presentí que no escuchabas, creo que estabas muerto.
Y, obviamente me pregunte,
¿Cómo puedo llegar la muerte?... seguí dudándolo, pero me percate que yo no estaba en estado de ceguera, lo que estaba ante mis ojos era eso… un cadáver.. claro, iniciaba mi larga lista de comentarios sobre la injusticia de la vida ante tal acontecimiento, volví mi rostro hacia abajo, cuando vi una placa, era el texto escogido por el difunto para el día de su muerte, al leerlo comprendí todo, decía algo así como: “Mi camino era una especia de locura, en donde disfrutaba de la soledad y se encerraban miradas y pensamientos. Mi camino era como el sol, una guía constante, pero de tanto seguirlo quema, por ello decidí descansar, porque seguir el camino, es caminar. Es necesario ponerse fuera del mismo contexto de nuestras vidas, situarse a la par y verse caminar”
Después de leer decidí no pronunciar palabra alguna.
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